sábado, 29 de agosto de 2015

VELIKA capitulo 1 Una madre (octava parte)


Velika

Capitulo 1


Una madre

( octava parte)



Sobre las necesidades de mi hija, ahora entendía, que la niñera podía saber más que yo. Duscha se marchó y lamenté que mi temperamento no me permitió haberla interrogado con más precisión. Desde el salón de lectura me llegaba el sonido de los reclamos de Velika hacia su padre, pidiendo  leer juntos un libro. El ejemplar de Drácula, que mantenía escondido, ya no parecía tan aterrador al lado de las muertes provocadas por Irina.
En la mañana volvería mi rutina familiar. Mi hija seguiría bebiendo sangre, tenia que asumirlo de una vez. Nikolai amaba a su hija, de la misma forma que el padre de Irina la amó. ¿Qué pasaría cuando creciera? Ella no cambiaría su hábito; tendríamos suerte si no se convertía en una bestia sedienta. Hasta ese momento jamás tuve miedo de morir bajo su sed.
Al dormir aquella noche, un sueño me reveló una de las futuras posibilidades:
Me sentía sofocada por la cantidad de personas, todos los nobles de Europa parecían estar presentes en la ceremonia. Una reunión similar a una coronación. La familia del Zar estaba sentada en sendos tronos con rostros alegres. Y entonces Velika hizo su entrada. Con un paso solemne, iba vestida como una muñeca de porcelana, envuelta en un vestido de terciopelo azul con piedras bordadas; lucia como una pequeña princesa radiante. Manteniendo la mirada fija hacia la familia real, parecía que Velika había ensayado cada movimiento.
Todos la miraban fascinados. El Zar se puso de pie y le dio la mano, Velika hizo una graciosa reverencia, de esas que hacían reír al doctor Frederich S; en mi sueño mi hija y Nicolas II parecían conocerse, con un aplauso un oficial del ceremonial aclamó el encuentro de ambos en el centro del salón. Todos los presentes también aplaudieron. Luego los guardias abrieron las puertas y una larga fila de niños comenzó a ingresar en el salón. Eran niños pobres, de diferentes edades, avanzaban cada tanto empujados por un guardia,  se desplazaban aturdidos por el pasillo principal. Dejando rastros de barro sobre la alfombra.
Como sucede en los sueños, Nicolas II hablaba a los congregados en la ceremonia, pero yo no podía comprender sus palabras; tanto la sensación de ahogo como de qué algo no andaba bien, aceleraban mi corazón. Quería acercarme a mi hija , llamar la atención de Velika, pero una rolliza duquesa me estorbaba.
El Zar seguía con su discurso, en forma grandilocuente moviendo las manos, un discurso ahora dirigido especialmente a los niños pobres, porque señalaba uno por uno a los que tenia enfrente.
Y entonces su hijo, el joven heredero al trono, se acercó a Velika la tomó con suavidad de la mano, para ubicarse en el centro delante del Zar. Velika y el niño observaron el grupo de los infantes pobres. De entre ellos, el hijo del Zar, escogió una niña muy pequeña, bastante menor que Velika. La pequeña fue empujada hacia el frente por un guardia y enseguida se puso a llorar.
 Comencé a gritar, solo para ser escuchada por la multitud, porque yo seguía con mis oídos sordos; llamaba a Velika en forma desesperada; no me cabía duda de lo que ocurría en esa ceremonia.
 Esa chiquilla era la ofrenda. Un regalo, para un vampiro.
 La rolliza duquesa adrede me impedía pasar. Mi desesperación alertó a los niños pobres, que comenzaron a dispersarse entre los nobles, no parecían tener miedo, no huían. Golpeaban a patadas a los viejos aristócratas, tirando al suelo a los desprevenidos que confiaban en que respetarían el poder de su autoridad pero, de nada les servia sus títulos, ante el ataque de los mocosos.
 Velika se reía, mostrando unos afilados colmillos, de una forma divertida pero demencial viendo como todo se convertía en un caos. De pronto, giró su cabeza hacia el hijo del Zar y clavó sus dientes en el joven Romanov. La sangre corría por el cuello del pequeño, y el resto de los presentes solo intentaban escapar del ataque de los niños pobres. La única que se mantenía tranquila en un rincón mirándome fijamente era Duscha.
Una sensación helada en mi mejilla me despertó. Abrí los ojos para encontrarme con la mirada de Velika que mantenía su manito apoyada en mi cara.

- Mami, ¿puedes amarme?

Su vocecita me rescató totalmente de la angustia de la pesadilla.

- Si preciosa, puedo amarte hasta el infinito, te lo juro hija ¿y tú? ¿Puedes amar a tu madre?

Sacudió sus bucles afirmativamente y me abrazó torpemente intentado subirse a la cama. Y corriendo mi cabello con cuidado, murmuró en mi oído.

- Mami, no quiero ir al palacio del Zar.

Todavía no comprendo si Velika dijo eso mientras yo seguía soñando.Si no fue así.
 ¿Cómo supo dónde transcurría mi sueño?




Sin Duscha y sus lecciones de música.Tuve que buscar nuevas distracciones para Velika, ninguna de las dos mencionamos el incidente del cervatillo. Creo que ella olvidó lo que ocurrió en el bosque. 
Velika era como cualquier niño de cinco años; inventaba juegos a diario que luego olvidaba. No extrañó a su niñera, no fue como en veces anteriores. Estaba creciendo y madurando, entendiendo que los adultos tienen sus propios asuntos. Dos meses después nos mudábamos a Rostov, debíamos mezclarnos con la gente, basta de aislarnos detrás de las montañas. Seriamos una familia normal.
Excepto que Nikolai tenia planeado trabajar en un hospital y garantizar la alimentación de nuestra hija.




Continuará...



Autor: MenteImperfecta © Adriana Cloudy 2015

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jueves, 27 de agosto de 2015

Dos libros juveniles se suman al desafío de lectura



Me encanta reencontrarme con libros publicados cuando yo era niña. Y tuve la suerte de hallar en mi ciudad, dos libros de la colección Robin Hood, que fue una de las mejores colecciones de clásicos juveniles. Dos títulos de ciencia ficción del mismo autor, Eleonor Cameron una autora no muy conocida en la actualidad por estos parajes, y que llegó a tener una publica rivalidad con Ronald Dah.
 Estoy feliz con la adquisición de sus libros, y a un excelente precio jojojo. Antes de comenzar la lectura de sus novelas me interesé en algunos datos biográficos.

Eleanor Frances (Butler) Cameron (1912-1996)

Nació en Winnipeg, Manitoba Canadá, el 23 de marzo de 1912. Ha publicado 20 libros en su vida, incluyendo el vuelo maravilloso al Mushroom Planet (1954) y sus secuelas, una colección de ensayos críticos llamado The Green y Burning Tree (1969), y el Tribunal de la Infancia de Piedra (1973), que ganó los EE.UU. National Book Award en la categoría Libros para niños .
Cameron estudió en UCLA y el Centro Escolar de Los Angeles Art. Se unió a la Biblioteca Pública de Los Ángeles en 1930 y más tarde trabajó como bibliotecario de investigación para la Junta de Los Ángeles de Educación y dos empresas de publicidad.
Su primer libro publicado  fue, The Unheard Music (1950), y se basó en parte, en su experiencia como bibliotecaria. Fue recibido positivamente por la crítica, a pesar de que no se vendió muy bien.
Se casó con Ian Cameron, un grabador y editor, en 1934 y la pareja tuvo un hijo, David, en 1944. Su hijo David le pidió escribir una historia del espacio con él de protagonista y así nació la novela:  El vuelo maravilloso al Mushroom Planet (1954), que demostró ser muy popular, con cuatro secuelas y dos cuentos más durante los 13 años siguientes.

Con el éxito de los libros Mushroom Planet, Cameron se centró en escribir para los niños. Entre 1959 y 1988 produjo 12  novelas infantiles. Además de su trabajo de ficción, Cameron escribió dos libros de crítica y reflexión sobre la literatura infantil. También fue miembro del consejo de redacción fundador de la revista infantil Cricket.
Murió en un hospicio en Monterrey, California el 11 de octubre de 1996 a la edad de 84 años.

Algunos de sus libros: Planetoid del señor Bass (1958); Joyas de la Luna y el meteoro que no podía quedarse (1964); El Tribunal de los Niños de Piedra (1973); Los mundos privados de Julia Redfern (1988)

Tirando chocolates por la ventana
 La gran defensora de los Oompa-Loompas



De octubre 1972 a octubre 1973 se entabló una controversia generada por Cameron sobre  el libro escrito por Roald Dahl:  Charlie y la Fábrica de Chocolate. La escritora declaró en un ensayo para  la revista The Horn Book, titulado "McLuhan, Juventud, y la Literatura ", que:
 Charlie y la fábrica de chocolates es uno de los libros más insípido que se han escrito para los niños ", encontrándolo sádico y falso.

Spoiler: Recordemos que en ese libro cada niño recibe un exótico castigo.

Cameron también censuró a los Oompa-Loompas, que evidentemente aparecían como víctimas de abusos, esclavos, pigmeos africanos semidesnudos.


Roald Dahl respondió en la edición de febrero 1973 de Horn Book. Diciendo que:  Cameron tenía derecho a dar su opinión acerca de su libro, pero él sentía que había atacado a su personaje también.
 Y se burló de su recomendación de que los profesores buscaran una mejor literatura para compartir con sus estudiantes:

 "Me gustaría muchísimo ver a la señora Cameron tratando de leer Mujercitas o Robinson Crusoe, en  una clase de niños de hoy. Esta señora está completamente fuera de contacto con la realidad.”

Las fotos y descripciones de los Oompa-Loompas en Charlie fueron revisadas por Dahl y su editor para la edición de 1973 y se hicieron algunos cambios para los Oompa-Loompas como los enanos de Loompaland quienes adora Willy Wonka, cambios que quizás fueron fomentados por el comentario de Eleanor Cameron.


FUENTE. WIKIPEDIA

Personalmente me encantan estos chismes de escritores. Más adelante estarán listas las reseñas de las novelas de Eleanor Cameron. Toda una pionera esta autora que en la década del 70 hablaba sobre vida extraterrestre a los niños, siendo la ciencia ficción un género dónde sobresalen los autores masculinos, logró ocupar con sus historias un lugar importante en la literatura juvenil angloaméricana.








sábado, 22 de agosto de 2015

VELIKA Una madre capitulo 1 ( séptima parte)



Velika

Capitulo 1

Una madre
( séptima parte)


Esos niños nunca regresaban a su hogar. Atraídos con falsas promesas, de un trabajo generosamente remunerado, fueron trasladados a la residencia del aristócrata para ser sacrificados. Se conocían varias historias espeluznantes acerca del sometimiento que sufrían los pobres; cualquier acto inmoral se le permitía a los poderosos, y en este caso, nadie sospechaba el destino fatal de esos niños. El padre de Irina aceptando que Dios ya había condenado a toda su familia y cansado de tanto horror, comenzó a sentirse deseoso de librarse de su hija. Confesó a mi marido, las atrocidades  que estaban ocurriendo y aseguró, que estaba dispuesto a terminar con todo. Entregaría a su hija para que fuese destruido el mal que vivía en ella.
Nikolai se opuso a semejante empresa. Si la descubrían seria sentenciada a muerte, se le debía piedad al inocente que albergaba en su vientre.Le recomendó, a ese padre desesperado, mantener encerrada a Irina. Mantenerla lejos de cualquier ser humano hasta que naciera su nieto. Cuidada por una criada de confianza que tomaría los recaudos necesarios, para que no escapara.
La joven Irina, frágil, lánguida y angelical había desaparecido, en su lugar quedaba una bestia, con la fuerza suficiente para derribar a dos hombres y esa bestia no soportó la abstinencia.





Mi marido mantenía vivo en su memoria, cada paso que dio por aquella residencia hasta encontrarse con Irina.

- Rupert detuvo el carruaje en la entrada de la mansión, enseguida notamos las puertas principales abiertas. Una de ellas era azotada por el viento sin llegar a cerrarse...todo permanecía a oscuras.  Cuando subimos las escaleras encontramos a uno de los sirvientes; bocabajo tirado en el suelo...muerto, su pierna no permitía que se cerrara la puerta.

Nikolai no pudo saber exactamente qué desencadenó esa noche fatal. Él y Rupert reclamaron a gritos la presencia de algún miembro de la casa, antes de decidirse a recorrer los cuartos uno por uno. En cada estancia hallaron un muerto. A las victimas les habían arrancado las orejas, o los dedos de la mano. Parecía que intentaron defenderse, al menos eso indicaban los vidrios rotos y objetos tirados, pero fueron rodeados y perseguidos como una presa indefensa. Cadáveres grises totalmente desangrados con los ojos blancos y los labios resquebrajados, era todo lo que quedaba.
Y entonces, comenzó a comprender que no había sido la venganza de los  campesinos por las muertes de sus hijos sino, el hambre de Irina.
 A la madre de la joven la hallaron sentada en el invernadero, sobre su regazo, todavía conservaba su trabajo de bordado; sus ojos estaban cerrados y en su cara una leve sonrisa en un gesto de serena abnegación hacía pensar que por fin se sentía en paz. En su cuello, como en los demás, asomaban dos profundos y pequeños agujeros similares la mordida de un animal.

- ¡Helena, yo fui el culpable! ¡Yo obligué al padre de Irina a encerrarla como si ella fuera simplemente una loca histérica! ¡Debí llevármela a un hospicio lejos de todos, hasta que naciera el bebé! Y a pesar de las muertes del que era testigo, no quise hacerlo...

Nunca he visto llorar al doctor Gusev delante de mí, ni cuando tuvimos la pena de los abortos ni cuando murió algún paciente con el que se había encariñado. Pero esa mañana, el llanto desgarró su espíritu. La culpa se había instalado profundamente en su corazón y temía que yo me horrorizara de sus acciones y lo abandonara.




- Primero creí que Irina se había escapado, y de pronto escuché una voz que cantaba... era ella.
Subí al primer piso, me guiaba su voz. La voz de una chica que alguna vez conocí como una gran amiga y como una hija devota. Tarareaba una canción que me atrajo a la biblioteca... ahí estaba, sumamente tranquila, sentada en el suelo, acariciando su vientre y al lado se hallaba su padre. Muerto, también y pude notar que ni siquiera intentó detenerla. Voluntariamente se había entregado a su hija, sus penas terminaron gracias a una profunda mordida en la yugular.

Irina, demasiado satisfecha, no pareció interesarse en atacar a mi esposo y el cochero. Nikolai  la tomó en sus brazos, salió con ella de la casa y la ocultó en nuestro carruaje. Junto con Rupert, siempre obediente a su patrón, la trasladaron directamente al pueblo que yo visité para dejarla bajo la tutela de Inga.
¿Por qué encubrir a una asesina? Porque al revisarla, para verificar si estaba consciente,  el niño se movió en su vientre. Tanto deseábamos ser padres ¿cómo iba a condenar a la criatura?, ¿acaso ese niño tenia que cargar en su conciencia semejantes sucesos por el resto de su vida?
La pequeña patadita lo obligó a desistir de informar a las autoridades, y de esa forma, se convirtió en el cómplice de un demonio. Los únicos que conocen el destino de aquellas personas son mi esposo, Rupert, y el tío abuelo de Velika que tuvo que encargarse de los funerales, y ahora yo.

 El único sobreviviente de la familia de Irina, luego de saber que Velika había nacido, consideró que la niña era una forma de ser perdonado por Dios. Lamentablemente la mirada de Dios no fue totalmente favorable, y ahora veía a la pequeña como la cosecha de un pecado irreparable.

- Helena, mi amor, no temas. Te prometo que nadie le hará daño a Velika.

- ¿Crees que ella algún día se comporte en forma violenta?

- Es nuestra hija, la amamos y ella nos ama- aseguró mi esposo con la mirada velada por las lágrimas-. Con paciencia y estando juntos podremos superar lo que sea.


Los hechos narrados por Nikolai se sumaron a los que me había contado Inga. Probablemente los campesinos después de nacer Velika la habían estacado. Me estremecí recordando el cadáver que reposaba en la cripta ¿Cómo pudo Inga contenerla todos esos días? Con sangre humana, como dijo Duscha, ellos necesitan sangre humana.
Mi voz temblaba cuando hice referencia al incidente ocurrido con la maestra.

- Duscha la alimentaba con su sangre.

Nikolai enarcó una ceja, sacudió despacio la cabeza tratando de aclarar sus ideas y enseguida me increpó gravemente:

- Helena, le diste una paliza a esa mujer por un motivo absurdo. Duscha solo lo dijo para molestarte.

- ¡Ella estaba llena de marcas!- no podía entender porque la defendía -¡Tendrías que ver lo complacida que estaba, viendo como Velika mordía ese animalito!

- Duscha se ha ido y prefiero que no hablemos más del asunto.

Antes de salir de la habitación agregó.

- Eres su madre tienes la obligación de cuidarla y de conocer todas sus necesidades.





Continuará...


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VELIKA  2015 Argentina © Autor: Adriana Cloudy Todos los derechos reservados


jueves, 13 de agosto de 2015

EL DOBLE ( reseña)

El Doble, nos presenta una distopía oscura de personas solitarias y en medio de ella está, Simon James, interpretado por Jesse Eisenberg. Una comedia dramática de ciencia ficción dirigida por Richard Ayoade. El film me recordó el estilo narrativo de: El proceso de Orson Wells y El inquilino de Roman Polansky . La adaptación de la novela de Fiódor Dostoyevski, El doble (en ruso: Двойник, Dvoynik) cuenta con una excelente actuación por parte de Jesse Eisenberg , que te mantiene expectante porque la trama se convierte en un torbellino dónde no puedes adivinar que va a suceder.




Imaginen que el Universo un día decide burlarse  e introducir en nuestra vida, a una versión mejorada de nosotros mismos. Eso le ocurre al protagonista, y la cumbre de la suma a sus angustias es estar enamorado de su vecina y compañera de trabajo, Hanna, papel que personifica la bella Mia Wasikowska (mujer que la cámara adora y que yo admiro totalmente) cuya timidez le impide expresar sus sentimientos al contrario sucede con su doble un ser superficial y sin escrúpulos.

























Sinopsis: El escenario de la historia cambia de la Rusia más fría del siglo XIX a la moderna Norteamérica en pleno siglo XXI, donde un empleado público del gobierno cree estar perdiendo la razón cuando un hombre idéntico a él, con su misma historia y nombre, comienza a trabajar en su mismo edificio. La paranoia y la sospecha se apoderaran de él cuando la realidad empiece a disiparse y no consiga separar su vida de la del nuevo intruso. Esta enigmática historia de ficción profundiza sobre aquello que hace único a las personas mientras refleja la lucha desesperada por alguien para no ser suplantado en su propia vida.




Es destacable  la visión del director  al usar una atmósfera prácticamente nocturna y el elegir una banda sonora de canciones indie  japonesas, eso le brindó un misticismo a todo lo que está sucediendo.
Tengo que hacer referencia a Enemy, otra reciente producción con una idea muy similar, también la aparición de un doble, este film, se basó en una novela de José Saramago  y contó evidentemente con mayor presupuesto pero no logra el encanto de EL DOBLE y aunque podría oler a plagio; la idea de dos versiones o replicas de una persona es muy antigua, de hecho en Alemania, al fenómeno, se le dio un sofisticado nombre: doppelgänger.
La palabra proviene de doppel, que significa «doble», y gänger, traducida como «andante». Su forma más antigua, acuñada por el novelista Jean Paul  en 1796, es Doppeltgänger, 'el que camina al lado'. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al «gemelo malvado» o al fenómeno de la bilocación.
Los Doppelgänger  aparecen en varias obras literarias de ciencia ficción y literatura fantástica, en las cuales son un tipo de metamorfo que imita a una persona o especie en particular por alguna razón, generalmente impresionante.


Canción que forma parte de la banda sonora del film.







RECOMENDADA PARA LOS QUE GUSTAN DEL CINE COMO ARTE.


viernes, 7 de agosto de 2015

Velika capitulo 1 ( sexta parte)



Velika

Capitulo 1


Una madre
( sexta parte)



Mi esposo levantó las cejas sorprendido de mi arrebato y luego bajó la mirada hacia el piso. Era obvio que, hasta ese momento, no aceptaba que nuestro matrimonio tenía problemas y que nuestro rol de padres nos estaba separando en lugar de unirnos.
 ¿Cómo podía digerir las aberraciones de nuestra niñera?, ¿qué debía hacer yo?, ¿aceptar que nuestra hija era una especie de demonio?, ¿darle la bienvenida al Diablo?
 El Diablo tenía que saber que no le tenía miedo, y que estaba dispuesta a sacarle los ojos si osaba tocar a mi pequeña.

Nikolai no dio señales de querer despedir a Duscha. Me encerré con llave en nuestra habitación, necesitaba pensar, debía tomar una decisión. Me puse mi camisón, porque la rabia y la angustia me habían agotado. Tenía claramente dos opciones: permanecer en el hogar o tomar a Velika y abandonar el hogar con ella. María desde el otro lado de la puerta me susurró:

- No se preocupe señora, yo cuidaré a la niña- en su tono pude apreciar un “estoy de su lado” implícito. Por supuesto que podía irme con María y Rupert, realmente necesitaba pensar, pero en realidad más necesitaba que Nikolai me demostrara que todavía me amaba y respetaba.


- No se preocupe señora, yo cuidaré a la niña- en su tono pude apreciar un “estoy de su lado” implícito. Podía irme con María y Rupert, necesitaba pensar, pero más necesitaba que Nikolai me demostrara que todavía me amaba y respetaba.

 Permanecí dos días en cama sin comer, apenas tomando unos tragos de agua. Al tercer día destrabé la puerta. María entró sonriendo en la habitación trayendo una bandeja con té y pan caliente, después de verificar que yo había superado mi crisis de nervios, me dijo al oído que la institutriz se encontraba empacando sus cosas, para marcharse de la casa. Amanecía y desde afuera el sonido de las aves me reconfortaba. Duscha había perdido.
 Velika no sabía que su niñera estaba a punto de abandonar la casa. María me comentó que, la noche anterior, Duscha permaneció en su recamara y Velika estuvo tocando el piano para su padre. Al parecer estaba oficialmente despedida de su puesto.
 No estaba segura de considerarlo un triunfo y tampoco si debía retomar mis actividades conyugales así como así. Decidí quedarme en la habitación a la espera, de que mi marido, buscara una plática con su esposa pero, no se acercó a verme en todo el día. Por la noche, me bañé y cambié de ropa. 
María me trajo la cena y cuando le abrí observé por encima del hombro de la cocinera, a mi hija. Estaba de pie, apoyada de costado contra la pared del pasillo a corta distancia de la habitación y desde allí me miró, no pude establecer si estaba enfadada o triste.
 Velika era una niñita pagando por las malas acciones de los mayores. Me partió el corazón verla tan solita. Cuando cerré la puerta escuché a María decirle: ¿Quieres ayudarme a llevarle la cena a tu padre?

Nikolai apareció después de la medianoche, fingí estar dormida pero no pude engañarlo, se sentó a mi lado en el lecho nupcial, pasó su mano por mi cabello y después de un profundo suspiro me dijo.

- Trato de hacer las cosas bien... pero está a la vista que no lo estoy haciendo correctamente.



Abrí los ojos. Nikolai exhibía una arruga que cruzaba su frente, le daba un aspecto doliente, a pesar de ser quince años mayor que yo, era muy jovial, siempre sonreía y su mirada azul estaba libre de preocupaciones. Su aire de hombre meticuloso e inteligente me había atraído desde el primer momento que lo conocí, y enseguida, supe que contaba con una gran vocación de servicio hacia los demás; a Nikolai no le interesaba ser un médico adinerado. Provenía de buena familia pero, detestaba descalificar a las personas por su origen, y  prefería visitar aldeas pobres de campesinos que atender hipocondríacas damas de la nobleza.
Entre esas damas me había conocido: Mi tía abuela Fiodora, una tarde, hizo traer a su hogar a un doctor recomendado por una antigua amiga; la tía, nada acostumbrada a tratar con adolescente y las características de su crecimiento, se preocupada hasta la exageración por mi extrema delgadez.
La tía Fiodora se había hecho cargo de una huérfana de quince años, que había perdido a sus padres por la tuberculosis, y temía que yo llevara al mismo asesino en mis pulmones. Estuve a salvo, durante el periodo agudo de la enfermedad de mis padres, recluida en un colegio y siempre lamenté que no me permitiesen cuidarlos. La tía Fiodora era viuda sin mas familia que mi difunta madre y su sobrina, rodeada de amigos que entraban y salían todo el día de su casa. Cuando se lo sugirieron, ella no aceptó las recomendaciones de regresarme al colegio. Fiodora sentía predilección por la gente joven, le gustaba contar con mi compañía, y estaba segura que viviría con ella hasta ser mayor, sin embargo, un año después me casé con Nikolai, aquel médico  con ilusiones de vivir lejos de Moscú y sus problemas políticos, ingresó a mi vida y se llevó a su sobrina a las fronteras occidentales.
La tía decidió mudarse a Francia, lejos de los posibles parientes de su difunto marido que se interesaran en su herencia.

Las responsabilidades paternas no le pesaban al doctor Gusev, pero en nuestro caso, esas responsabilidades se entremezclaban con las circunstancias que rodeaban a Velika. Tres  de sus colegas sabían sobre las particularidades de nuestra hija, y solamente Frederich S. insistía en un tratamiento para ella, los otros dos, estaban expectantes a su evolución; no podían establecer otra conclusión, que darle tiempo al tiempo.

 Nikolai me observaba, al principió titubeó luego comenzó a hablar lentamente:

- Querida... no hace falta que te preocupes Duscha, se fue y no sé si es lo mejor...o si cambiará en algo...

Enseguida se quedó callado. Me incorporé en la cama, para demostrarle que estaba dispuesta a escuchar lo que fuera. Se puso de pie, pasando nervioso la mano por su nuca se acercó a la ventana después dándome la espalda declaró:

- Hubo una razón que me hizo contratar a Duscha. Fue una carta en realidad, era una orden expresa de un pariente de Velika...su único familiar directo con vida. Tal vez recuerdas, que te mencioné al tío de Irina, se trata de un reconocido médico que vive en Moscú. Me solicitó ubicar a Duscha en nuestra casa y siguiendo su voluntad, ella,  trajo consigo ciertas órdenes específicas sobre el cuidado de la niña. Esos cuidados especiales desean evitar que la enfermedad la transforme, como hizo con Irina.

¡Dios Santo! ¡Mi hija tenía familia! al saber que todavía quedaba un lazo con su madre un escalofrío sacudió mi cuerpo. Existía un tío que se preocupaba por ella, que deseaba saber si se encontraba bien o quizás, esperaba el día que Velika se metamorfoseara y temiendo lo peor nos había enviado a Duscha.
Me levanté del lecho, estaba dispuesta a perdonar a Nikolai si renunciaba a ocultarme la verdad, y sujetando sus manos le imploré que me contase, todo lo sucedido con Irina, la noche que se la llevó de su hogar. Mi esposo se apartó de mí, todavía el peso de lo vivido le hacia imposible hablar de ello.  Apretó sus sienes con ambas manos y cuando pensé que nuestro distanciamiento era definitivo se sentó en la cama y comenzó a narrar los eventos que tanto temía revelarme.

- Irina quería beber sangre todas las noches, y lo hizo durante todos los meses de su embarazo. Al crecer el bebé creció su hambre. La sangre animal no le alcanzaba, y la familia de Irina quería proteger a la criatura que llevaba en su vientre. Solo le quedaba una opción a su padre...comenzó a buscar niños en diferentes pueblos. Les pagaba a sus progenitores y se los llevaba, con el único fin de que Irina pudiera beber su sangre.




Continuará...


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 Velika 2015 Argentina  © Autor: Adriana Cloudy  Todos los derechos reservados